Punta Arena, La Luz de la Costa Perdida

NB pueblo pequeño
Corrupción +0; Delincuencia +0; Economía +1; Ley +0; Cultura +2; Sociedad +0
Cualidades ciudadanos chismosos, próspero
Peligro +0

DEMOGRAFÍA
Gobierno autocracia (Alcalde)
Población 1,240 (1,166 humanos, 37 medianos, 25 elfos, 24 enanos, 13 gnomos, 13 semielfos, 12 semiorcos)

MERCADO
Valor base 1,300 po; Límite de compra 7,500 po;
Lanzamiento de conjuros
Objetos menores 3d4; Objetos intermedios 1d6; Objetos mayores

Una lista de PNJs destaclables de Punta Arena

“¡Bienvenidos a Punta Arena! Por favor, paraos un momento a veros como os veremos nosotros.”
– Cartel ref lectante a la entrada de Punta Arena

Punta Arena se ha enfrentado a muchas adversidades, pero también ha conocido una gran prosperidad en sus 42 años de historia. Se trata de un pequeño pueblo en la bahía Varisiana, y sus pescadores, granjeros, y otras gentes sencillas convierten esta comunidad en uno de los escasos refugios auténticos de paz en Varisia. Sin embargo, aunque sus habitantes han vivido malos tiempos en el pasado, una nueva sombra ha empezado a extenderse sobre el desprevenido pueblo.

EL PUEBLO

Punta Arena, un pueblo sencillo y relativamente pacífico, con toda la variedad y las rarezas generalizadas que uno puede esperar de una comunidad muy unida, reposa en una punta de la Costa Perdida, a medio camino entre Magnimar y la Abadía de la Canción del Viento. Edificios de madera y embarcaderos abarrotados delimitan el puerto natural del pueblo, mientras que granjas y mansiones de ciudadanos acaudalados se reparten la campiña circundante. Durante el día, la pesca, la agricultura, la tala de árboles, la fabricación de vidrio, y la construcción de barcos tienen ocupada a la mayoría de la población, que suele retirarse a sus hogares tras pasar por alguna de las muchas tabernas de Punta Arena. Un teatro y un intento de museo constituyen atracciones poco habituales en una comunidad tan pequeña, pero el auténtico punto de referencia es la Vieja Luz, un faro de orígenes ancestrales que yace en ruinas.

Se trata de un pueblo relativamente tranquilo, carente de muchos de los peligros de un auténtico pueblo fronterizo, y de las intrigas de una ciudad en crecimiento, pero aun así Punta Arena ha tenido sus propios problemas. Los ecos de cicatrices
de un terror cercano aún perduran, de un periodo al que la mayoría se refiere como ‘los Disgustos Recientes’. Hará solo cinco años, un demente acechó en las calles de Punta Arena, matando a docenas de personas. Bajo el apodo de ‘el Troceador’, el reinado de terror del asesino duró todo un mes, y terminó de forma sangrienta cuando se descubrió que el homicida era un excéntrico artesano local, que murió cuando se le intentaba capturar. Por si fuera poco, menos de un mes después la capilla local ardió hasta los cimientos en un incendio masivo que casi consume la mitad norte del pueblo, causando la muerte del sacerdote local.

Sin embargo, y resurgiendo de la sombra de estos sucesos, Punta Arena ha estado sanando y reconstruyéndose, y muchos de los aldeanos ven la inminente inauguración de una nueva iglesia como el simbólico final del proceso de curación, y el regreso a la normalidad.

LA GEOGRAFÍA

Punta Arena está rodeada de una región de colinas y bosques poco densos, rociada de escarpaduras de piedra caliza, robustos montículos de rocas, y verdes páramos. La mayoría de la población de la zona vive de la tierra y del mar. Hay numerosas granjas esparcidas por la campiña circundante, mientras que los hogares de los pescadores salpican los acantilados costeros. Las tierras de cultivo viables son un lujo codiciado alrededor de Punta Arena, pues las colinas rocosas y extensiones de suelo calizo (áreas irregulares de rocas llanas) rompen el exuberante paisaje.

Lobos, serpientes, y comadrejas gigantes cazan sobre todo los ciervos y liebres tan frecuentes en la zona, junto con algún animal de granja aislado de vez en cuando, lo que hace que los ataques contra los humanoides sean raros. Cuando se levanta la bruma habitual en el tramo de costa de Punta Arena, sin embargo, cada forma oscura en la neblina se convierte en un monstruo, lo que da pie a numerosas leyendas locales de hambrientos hombres salvajes, terrores alados, y seres apestosos surgidos del mar.

Punta Arena, La Luz de la Costa Perdida

El Auge de los Señores de las Runas Crosis Crosis